Señores y señoras Congresistas,
Miles de madres, hijas y hermanas colombianas llevan décadas de incansable búsqueda de verdad y de justicia para sus seres queridos que fueron ejecutados de forma extrajudicial por el Ejército. Es momento de hacer un homenaje amplio y periódico a las más de seis mil personas que, desarmadas, fueron sistemáticamente engañadas y llevadas a la fuerza para ser asesinadas y presentadas como “bajas” en combates simulados por el Ejército.
El Estado y la sociedad colombiana tienen el deber de recordar –y contarle a las nuevas generaciones– estos graves crímenes para que no se repitan nunca más. En su labor legislativa, instamos a que declaren el 4 de octubre de cada año como el “Día Nacional por la Memoria y la Dignidad de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales”.
El 4 de octubre de 1984, Luis Fernando Lalinde, joven estudiante de sociología, fue desaparecido forzadamente y asesinado en el municipio de Jardín (Antioquia) y su cuerpo fue identificado en 1996. Luis Fernando fue torturado y desaparecido por integrantes del Batallón de Infantería Ayacucho. Su madre, Fabiola Lalinde, dedicó toda su vida a la que denominó ‘La Operación Cirirí’, para encontrar a su hijo. Se propone esta fecha al ser la primera ejecución extrajudicial documentada en Colombia.
Aunque mucho se ha intentado desvirtuar y revictimizar a las voces que claman justicia, el país ha escuchado las declaraciones de decenas de integrantes del Ejército, incluyendo altos mandos, que han reconocido responsabilidad o han sido imputados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y condenados por la justicia ordinaria. Las víctimas siempre han dicho la verdad, enfrentando amenazas a su vida y falsos señalamientos. La historia que conozcan las presentes y futuras generaciones debe escribirse con esa verdad.
Recientemente, en la sentencia del 18 de septiembre de 2025 por el Caso 03, la JEP exhortó al Gobierno nacional y al Congreso a la creación de un Día Nacional que rinda reconocimiento público y dignifique la memoria de las víctimas. Es indispensable concretar el 4 de octubre como fecha anual de conmemoración para honrar a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales luego de dos años de propuestas fallidas. Decretar este día es una forma de materializar el compromiso estatal con las garantías de no repetición y la construcción de memoria colectiva.
Confiamos en que el actual Congreso de la República está a la altura del momento histórico para unir al país anualmente en profunda reflexión y reconocimiento al buen nombre de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales, y en solidaridad con sus familias.
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Carta abierta a los y las congresistas de la República de Colombia, el reconocimiento a las miles de víctimas de ejecuciones extrajudiciales no puede esperar más












